— En los inicios y mediados de octubre de 2020 la actividad explosiva estromboliana cambió a moderada-fuerte con la eyección de escorias a 200-300 metros de altura y emisión de cenizas observada hasta 12 km al oeste del volcán. Por otro lado, la actividad efusiva estuvo caracterizada por cuatro flujos de lava visibles desde la Ciudad de Guatemala en los flancos norte y este del volcán con 250 y 300 metros de largo, y dotados de una fuerte señal térmica observable en imágenes de satélite. A fines de mes INSIVUMEH reportó la apertura de una fisura en el flanco suroeste causando la formación de un flujo de lava de hasta 1 km de longitud. La actividad estromboliana moderada prosiguió activa en la cumbre del volcán con una constante incandescencia.

Créditos fotográficos: Laura Caniz, IG: @lauricaniz vía Geraldine Perdomo, IG: @geraldpc_ve

Créditos fotográficos: Diego Rizzo, IG: @diegorizzophoto

Créditos fotográficos: IG: @deybin_fotografia
— A principios de noviembre la actividad efusiva del flujo de lava al suroeste continuó activa ramificándose en dos brazos de 475 y 75 metros de longitud. Por otro lado, la actividad explosiva débil-moderada prosiguió sin cambios destacables en la cumbre del volcán. A mediados de noviembre la actividad estromboliana estuvo dotada de una fuerte emisión de cenizas con penachos de cenizas de 3,2 y 3,4 km de altura en deriva hacia el noreste. El flujo de lava en flanco suroeste continuó con unos 800 metros de longitud. El 15 de noviembre tanto la actividad explosiva como efusiva aumentaron con la emisión de penachos de ceniza de hasta 3 km de altura. Se observaron avalanchas de escombros y caída de rocas así como pequeños flujos piroclásticos en el flanco oeste del volcán. A finales de noviembre la actividad efusivo-explosiva en Pacaya prosiguió activa, caracterizada por el flujo de lava en el flanco suroeste de unos 325 metros de largo.

Créditos fotográficos: vía Noticias 4Visión IG: @noticias4visiontcs

Créditos fotográficos: IG: @adriancompartefotos
— Durante el mes de diciembre la actividad efusiva-explosiva se mantuvo estable, destacando el incremento de envergadura del flujo de lava en la ladera suroeste el cual alcanzó los 525 metros de largo des de la fisura hasta la base del volcán. A mediados de diciembre la actividad efusiva estuvo mucho más significativa incluyendo algunos intervalos irregulares de explosiones estrombolianas en el cráter MacKenney. Un nuevo respiradero se abrió en el flanco oeste-noroeste con la formación de un pequeño flujo de lava de 50-250 metros de largo. Un segundo respiradero se abrió en el flanco suroeste formando una ramificación de tres flujos de lava de entre 400-600 metros de longitud.

Créditos fotográficos: Harol Bucaro

Créditos fotográficos: lugareño vía Salamandras House Jaime House, IG: @salamandrashouse

Créditos fotográficos: CONRED Guatemala
o 2021 Erupciones. IEV 1-2 Durante el mes de enero de 2021 la actividad efusivo-explosiva aumentó con una nueva erupción efusiva la cual produjo dos flujos de lava en descenso por el flanco norte de 50 y 200 metros de longitud respectivamente. El flujo de lava en el flanco suroeste prosiguió activo con 550 metros de largo. Por otro lado, el 20 de febrero un episodio de pequeños paroxismos estuvo en progreso en el cráter MacKenney con emisión de penachos de ceniza de hasta 3 km de altura. A finales de mes el flujo de lava en el flanco suroeste llegó a alcanzar los 800 metros de longitud desde la fisura en el respiradero hacia la base del volcán.

Créditos fotográficos: Deybin Fotografia

Créditos fotográficos: Arch vía CONRED Guatemala.

Créditos fotográficos: A Luis, IG: @luis.kastellanos
— A principios de febrero de 2021 la actividad efusiva en el flanco suroeste del volcán permaneció en niveles moderados con caída de material incandescente. La actividad estromboliana en la cumbre prosiguió activa sin cambios destacables. A mediados de febrero la actividad explosiva en el cráter MacKenney incrementó con explosiones fuertes-moderadas en intervalos de 3 a 5 por hora, así como la emisión de penachos de ceniza de entre 3,4 y 3,8 km de altura en deriva hacia el oeste-suroeste. Según los observatorios vulcanológicos el 9 de febrero una gran cantidad de ceniza y gases fueron emitidos a una extensión de hasta 66 km. La actividad efusiva también fue destacable en el flanco suroeste, ya que el flujo de lava activo alcanzó los 1,3 km de longitud. A fines de mes la actividad efusivo-explosiva se mantuvo en niveles altos con fuerte actividad estromboliana en la cumbre, descenso de material incandescente y efusión de lava procedente del flujo de lava en el flanco suroeste de unos 650 metros de largo.

Créditos fotográficos: Sergio Montúfar, IG: @pinceladasnocturnas

Créditos fotográficos: William Chigna, IG: @paco_chigna

Créditos fotográficos: Diego Rizzo, IG: @diegorizzophoto

Créditos fotográficos: Mike Mezeul II, IG: @mikemezphoto

Créditos fotográficos: Paige, IG: @paigevincent
— En los inicios del mes de marzo la actividad explosiva del volcán prosiguió elevada con una serie de pequeños paroxismos y fuentes de lava claramente visibles en el cráter MacKenney. El flujo de lava en el flanco suroeste permaneció activo alcanzando una longitud de 1,1 km. El 3 de marzo un breve episodio paroxístico ocurrió en la cumbre del volcán con la emisión de bombas volcánicas y la formación de un denso penacho de cenizas de 3,5 km de altura extendiéndose 25 km al oeste. El evento desencadenó la formación de dos nuevos flujos de lava en los flancos sur-sureste y sur-suroeste los cuales se ramificaron en varios brazos. A mediados de marzo la actividad efusiva en los flancos sur-suroeste se mantuvo intensa, así como la actividad paroxística destacada por la emisión de elevadas fuentes de lava en el cráter MacKenney. Densos penachos de ceniza oscura se elevaron hasta 5 km de altura en deriva hacia 25-30 km al sur, suroeste y sureste. El evento paroxístico del 11 de marzo produjo fuentes de lava de entre 500-700 metros de altura con eyección de bombas volcánicas a unos 600 metros de distancia desde el cráter. En dicha fecha, el flujo de lava en el flanco sur-suroeste alcanzó 1 km de envergadura. A fecha 15 de marzo los penachos de ceniza producto de la intensa actividad explosiva en la cumbre, alcanzaron los 4 km de altura y el flujo de lava activo en la pendiente suroeste del volcán llegó hasta los 1,5 km de largo. El 18 de marzo se formaron dos nuevos flujos de lava los cuales empezaron en la cumbre del volcán descendiendo por los flancos sur-sureste con longitudes de 500 y 400 metros. El cono piroclástico dentro del cráter MacKenney desapareció por completo tras los eventos paroxísticos.

Créditos fotográficos: Gustavo Chigna

Créditos fotográficos: Josue Decavele, Reuters

Créditos fotográficos: CONRED Guatemala.

Créditos fotográficos: Fernando, IG: @fernandoabaloni
El 20 de marzo un fuerte paroxismo ocurrió en el cráter MacKenney acompañado de relámpagos volcánicos y densos penachos de ceniza de hasta 4,3 km de altura. Además, se abrió una nueva fisura en el flanco sureste del volcán formando un nuevo flujo de lava de hasta 500 metros de longitud. Los flujos de lava previamente activos cesaron. A fines de marzo la actividad efusivo-explosiva se mantuvo elevada con explosiones estrombolianas moderadas en el cráter MacKenney las cuales emitieron penachos de ceniza de entre 3-3,5 km de altura y nuevos flujos de lava, esta vez en el flanco oeste. Dichos flujos de lava alcanzaron hasta los 2,5 km de envergadura y 250 metros de ancho llegando a formar un campo de lava. El 24 de marzo un nuevo respiradero se abrió en el flanco este del volcán creando un pequeño cono piroclástico y un nuevo flujo de lava que llegó hasta los 1,8 km de longitud. A finales de marzo, el flujo de lava en la ladera oeste prosiguió su avance alcanzando los 2,85 km de largo. El flujo cambió su dirección hacia el sur quemando vegetación local y destruyendo una casa vacía en el pueblo de El Patrocinio, dejando en alerta que dicho flujo podría afectar próximamente áreas habitadas. Las explosiones en la cumbre del volcán permanecieron activas con penachos de ceniza de entre 3-3,5 km de altitud.

Créditos fotográficos: INSIVUMEH & Marvin Tello

Créditos fotográficos: Juan Francisco Molina, IG: @jnfcomol

Créditos fotográficos: Alfredo Moran, IG: @alfredomoran_photo

Créditos fotográficos: Víctor Bolaños

Créditos fotográficos: William Chigna, IG: @paco_chigna
— A principios de abril de 2021 continuó la actividad efusivo-explosiva en el volcán. La actividad estromboliana paroxística en el cráter MacKenney se mantuvo sin cambios con la emisión de densos penachos de ceniza a 3,7 km de altura. En cambio, la actividad efusiva se destacó por el continuo avance del flujo de lava en el sector oeste, el cual se ramificó en cuatro brazos de 800 metros de largo alcanzando así un total de 3 km de longitud. A mediados de abril el flujo se desplazó por zonas habitadas, quemando vegetación y extendiéndose hacia el norte y oeste en el sector de la Breña, al oeste y sur del área de granjas de Finca Alegre, y a tan solo unos cien de metros de pueblos de El Patrocinio y San José El Rodeo. En cuanto a la actividad explosiva de la cumbre, no se observaron emisiones de ceniza destacables. El 16 de abril dichos flujos de lava se enfriaron y finalmente cesó su avance. El 30 de abril, un nuevo flujo de lava emanó con gran velocidad en el flanco oeste-noroeste del volcán descendiendo hasta la base del cono. La actividad explosiva estromboliana en el cráter MacKenney prosiguió activa con emisión significativa de cenizas.

Créditos fotográficos: Ana Lizz, IG: @lizzbz

Créditos fotográficos: CONRED Guatemala

Créditos fotográficos: CONRED Guatemala