— En agosto y septiembre de 2018 la actividad en el volcán fue disminuyendo.



El 13 de marzo de 2019 un terremoto poco profundo registrado por el USGS de M5,5 golpeó la región de Hilina en el volcán Kilauea a las 10:55 UTC. La agencia informó una profundidad de 5,9 km. El epicentro se ubicó a 8 km al norte de Apua, 12,7 km al sureste del volcán Kilauea. Se estima que 3.000 personas sintieron un temblor moderado y 104.000 débil.
En agosto de 2019 se observaron algunos cambios que implicaban la formación de un nuevo lago de cráter caliente de color verde dentro del cráter Halema’uma’u. El lago aumentó 10 cm en tan solo dos días con un tamaño de entre 20-30 cm.
En noviembre de 2019 el HVO informó que el lago de cráter prosiguió creciendo lentamente.

A principios de enero de 2020 las dimensiones del lago fueron de 84 metros por 190 metros. La profundidad se registró en unos 23 metros.
A principios de marzo de 2020 las dimensiones del lago crecieron hasta los 100 por 200 metros con una profundidad de 28 metros.

Durante los meses de julio y agosto de 2020 el HVO informó del continuo crecimiento del lago dentro del cráter Halema’uma’u.

Créditos fotográficos: Hawaiian Volcano Observatory
El 23 de octubre de 2020 se produjo un enjambre de terremotos a poca profundidad al noroeste de la caldera de Kilauea. Las magnitudes de los seísmos oscilaron entre 1,7 y 3,0 con profundidades de entre 2 y 3 km según el U.S. Geological Survey.

Créditos fotográficos: M. Patrick, U.S. Geological Survey
A fines de noviembre y principios de diciembre el HVO informó de un aumento de la sismicidad.

• 2020-21 Erupciones:
o 2020 Erupción. IEV 0 Después de 2 años de relativa calma, el 20 de diciembre de 2020 empezó una nueva erupción en el volcán Kilauea dentro del cráter Halema’uma’u produciendo un fuerte resplandor por toda la caldera. Según cámaras de HVO se pudo observar que se formaron fuentes de lava en las paredes del fondo del cráter las cuales rellenaban el lago de agua. Estas fuentes de lava resultaron ser tres fisuras ubicadas al oeste y noroeste de las paredes del fondo del cráter Halema’uma’u, las cuales lentamente iban rellenando el antiguo lago de agua, ahora, de lava. Finalmente, a fecha de 21 de diciembre, según datos de HVO y U.S. Geological Survey se confirmó la desaparición del lago de agua reemplazado por el crecimiento del nuevo lago de lava. El contacto directo de la lava con el agua del lago produjo una interacción explosiva, la cual evaporó completamente el lago. Estas explosiones formaron inicialmente penachos de ceniza, fragmentación de rocas, lava y gases de hasta 9 km de altura. La fisura en el noroeste del cráter presentó una actividad mucho más intensa con fuentes de lava de hasta 50 metros en comparación con las otras fisuras. Según datos de HVO/U.S. Geological Survey se estimó que el lago de lava podría tener unos 10 metros de profundidad o incluso más según las últimas actualizaciones. Al día siguiente, 22 de diciembre la efusión de lava se centralizó en una de las tres fisuras iniciales al noroeste del cráter Halema’uma’u con explosividad menor e interacción con el continuo crecimiento del nuevo lago de lava.
A día 25 de diciembre la erupción prosiguió sin cambios significativos aunque la velocidad de relleno del lago de lava iba sorprendentemente rápida con 176 metros de profundidad y 21 millones de metros cúbicos de lava según las últimas mediciones a las 07:00 de la mañana hora local. El lago de lava estuvo alimentado por dos fisuras al norte y noroeste del cráter que provocaron densos penachos de dióxido de azufre hacia la atmósfera con tasas de 35.000-40.000 toneladas. La actividad sísmica bajo el volcán se mantuvo estable con pequeños terremotos y fluctuación de temblores volcánicos. Una pequeña isla de lava solidificada empezó a formarse en el interior del lago de lava moviéndose hacia el oeste. A día 26 el lago de lava llegó a un equilibrio en cuanto a aportación de magma y drenaje ya que el volumen de lava no sufrió muchos cambios. La tendencia de deformación del terreno cambió de deflación a inflación sugiriendo nuevos aportes de magma en reservorios magmáticos subterráneos. A fines de mes la actividad en el lago de lava prosiguió sin cambios significativos con la presente inflación débil de la caldera volcánica y un ligero descenso de las emisiones de dióxido de azufre a 5.000 toneladas por día. A día 28 de diciembre según las últimas mediciones, la profundidad del lago de lava fue de 177 metros y 21,5 millones de metros cúbicos de volumen. Por otro lado, la isla de lava solidificada alcanzó un tamaño de 225 metros de largo y 110 metros de ancho según mediciones del 26 de diciembre por parte del U.S. Geological Survey.
o 2021 Erupción. IEV 0 En enero de 2021 la actividad efusiva prosiguió en la caldera del volcán Kilauea. El respiradero en la pared oeste del cráter Halema’uma’u continuó emitiendo lava alimentando el lago activo sin añadir mucho más volumen. Según el HVO se formaron algunas islas de lava solidificada, el tamaño de la más grande llegó hasta 250 metros de largo por 135 metros de ancho. Estas islas estuvieron rotando a inicios de enero de este a oeste desde su formación. A mediados de enero la actividad efusiva prosiguió en el interior del cráter destacando el ligero incremento en el respiradero oeste de salpicaduras de lava a continuas fuentes de lava. Alrededor del respiradero oeste se formó un cono de salpicaduras (spatter cone) el cual mantuvo el suministro de lava en el lago. Según las últimas mediciones la profundidad del lago alcanzó los 196 metros junto con las islas de lava flotantes. La actividad sísmica y emisión de gases siguieron elevadas. El 14 de enero la red sísmica de HVO registró un terremoto volcano-tectónico de magnitud 4 cerca del distrito de Ka’ū a las 18:15 hora local a una profundidad de 34 km. Según el científico David Phillips la ocurrencia del seísmo no tuvo ningún impacto a la erupción en curso de la caldera del Kilauea.
— A principios de febrero de 2021 la actividad efusiva en el lago de lava continuó en niveles moderados dentro del cráter Halema’uma’u. La fisura oeste permaneció activa suministrando lava en el lago. Según los científicos de HVO una tendencia norte-sur de grietas superficiales estarían dividiendo las porciones activas del lago en la zona oeste y las inactivas al este. Según las últimas mediciones de fines de enero, la profundidad del lago tuvo una variación de 4 metros entre las zonas este con menor profundidad y oeste. Por otro lado, la zona este del lago de lava posee una tonalidad más grisácea con presencia de más islas de lava solidificada. El 1 de febrero el HVO detectó un terremoto de magnitud 4,1 localizado al flanco sur del volcán a 6 km de profundidad. Según el científico David Phillips de HVO, el seísmo no tuvo ningún impacto en la erupción efusiva. A mediados de febrero la actividad eruptiva prosiguió sin cambios destacables, con aporte de lava procedente de la fisura oeste al lago de lava con un notable contraste entre las zonas este con escasa actividad y solidificación del terreno y oeste con mayor actividad efusiva e incandescencia.
— Durante los primeros días de marzo la actividad efusiva permaneció activa sin cambios relevantes. El cono de salpicaduras de la fisura oeste continuó suministrando lava a la porción oeste del lago. Una pequeña apertura al norte de la fisura oeste se formó el 4 de marzo. Según las mediciones del 3 de marzo las emisiones de dióxido de azufre siguieron elevadas con valores que sobrepasaron las 1000 toneladas por día en deriva hacia el suroeste. Las mediciones de telémetro láser a fecha de 4 de marzo indicaron una profundidad del lago de 220 metros. En los días 5-7 de marzo un pequeño estanque de lava se formó cerca de la fisura oeste según informes del HVO. A las 13:00 hora local del 7 de marzo la lava del estanque empezó a drenar hacia el lago principal formando un levée (dique o terraplén) en el margen sur con varias corrientes de lava hacia el este del propio levée. Un nuevo flujo de lava en el sector norte del lago empezó a penetrar en el lago. A partir del 22 de marzo el aporte de lava se desplazó completamente hacia el sector norte del lago. Los pulsos de lava desencadenaron la aparición de tubos de lava permitiendo a los flujos de lava penetrar en la corteza solidificada en algunos puntos. Las emisiones de dióxido de azufre se mantuvieron entre las 850-1.000 toneladas y el lago de lava alcanzó una profundidad de 226 metros según las últimas mediciones.
— Para el mes de abril, la actividad efusiva del lago empezó a descender desde los cuatro meses de actividad con apertura de fisuras el 20 de diciembre de 2020. El cono de salpicaduras prosiguió creciendo por encima de la fisura oeste, aunque la mayor parte de la superficie original del lago fue endureciéndose con el tiempo. Bajo la dura capa de lava solidificada, la lava proseguía líquida y ocasionalmente rezumaba entre los márgenes de la pared del cráter. Varios puntos del respiradero oeste activo se sumergían o se secaban solidificándose aunque ocasionalmente se producían desbordamientos por encima de las costras en superficie. La profundidad del lago se mantuvo entre los 226-227 metros con un volumen total de 39 millones cúbicos según estimaciones de U.S. Geological Survey. Durante la última semana de abril, la actividad en superficie del lago de lava se redujo en casi un 25% así como las emisiones de gases. En los márgenes sureste y suroeste aún quedaba lava líquida bajo las áreas más recientes de solidificación. Las emisiones de dióxido de azufre se encontraban entre las 300-550 toneladas diarias con una profundidad del lago de lava de 227 metros.
— A principios de mayo, el lago de lava presentaba casi el 50% de su superficie solidificada, mientras que la emisión de gases continuaba en descenso con valores de 250-475 toneladas diarias. Prosiguieron los ciclos de inflación-deflación del cráter Halema’uma’u con escasas variaciones. La actividad sísmica bajo el volcán se mantuvo estable. A mediados de mes la actividad efusiva se redujo considerablemente, así como la emisión de gases que cayó hasta las 150 toneladas diarias el 10 de mayo según mediciones de U.S. Geological Survey. Como consecuencia podría sugerir una pronta detención de la actividad. La mayor parte de la actividad en el lago se encontraba bajo la dura capa de lava solidificada. A pesar de que los ciclos de inflación-deflación afectaran a la cantidad de lava dentro del cráter, la relativa estabilidad proporcionó alcanzar una mayor acumulación de material, llegando a los 229 metros de profundidad. El 18 de mayo el lago de lava prosiguió activo, aunque la incandescencia en superficie fue decreciendo en los últimos días. El flujo de lava alimentado por la fisura oeste seguía su avance hacia el lago. La emisión de gases y actividad sísmica continuaron elevadas. El 23 de mayo la red sísmica de HVO detectó un terremoto de magnitud 4,2 a 7,5 km de profundidad bajo el flanco sur del volcán a las 11:41 hora local. Una sacudida ligera con intensidad máxima IV en la escala Modificada de Intensidad de Mercalli fue sentida en toda la isla. Según el científico Ken Hon de HVO, el seísmo no tuvo ninguna afectación a Kilauea. El 27 de mayo el HVO informó que el volcán ya no estaba en erupción. Los niveles de alerta volcánica y código de color de aviación se redujeron a amarillo.
Durante los meses de junio y julio de 2021 el lago de lava prosiguió inactivo con actividad sísmica destacable en el flanco sur del volcán y temperaturas elevadas en la fisura oeste y determinados puntos calientes del lago de lava. El 23 de agosto empezaron a registrarse enjambres sísmicos obligando al HVO a elevarla alerta naranja por la posible intrusión de magma en capas corticales lo que podría significar una pronta erupción. Se detectaron un total de 140 seísmos, incluyendo 41 de magnitudes superiores a 2,0. La mayoría de los temblores ocurrieron a profundidades de 2-3 km bajo superficie. Una secuencia de fuertes terremotos ocurrió a la 1:30 am hora local con magnitudes de hasta 3,6 a la 1:36 am. A fines de agosto la actividad sísmica disminuyó considerablemente sin embargo, se acumuló magma renovado bajo la caldera con la creciente posibilidad aún de que se produzca una erupción en un futuro temprano. El 23 de agosto una significativa intrusión de magma fue registrada según el HVO acompañado de una ligera deformación del terreno y seísmos volcano-tectónicos de baja magnitud a 1-4 km de profundidad. Imágenes de radar mostraron una inflación de más de 18 cm alrededor del sector sur de la caldera interpretando una ascensión del magma en forma de pulsos hacia la superficie causando la deformación del terreno.
— El 29 de septiembre de 2021 a las 15:20 hora local una nueva erupción se produjo en la caldera del volcán precedida por un rápido ascenso del magma, incremento de la sismicidad y deformación verticales. Se abrieron nuevas fisuras eruptivas a las 15:21 hora local en el cráter Halema’uma’u al este de la isla solidificada mayor, ubicada cerca del centro del lago de lava. La apertura de respiraderos fue acompañada de fuentes de lava débiles y alimentación de nuevos flujos de lava. A las 16:43 hora local otra fisura eruptiva se abrió al oeste de la pared del cráter. Las emisiones de vapores y gases permanecieron elevadas y por ende, el nivel de alerta volcánica subió a rojo.
— A primeros de octubre el cráter se rellenó con 18 metros de lava adicional cubriendo un área de 45 hectáreas. Diversas imágenes de webcams de U.S. Geological Survey mostraron la aparición de las fisuras por el centro y bordes del lago de lava solidificado generando un rápido aporte de nueva lava en el mismo lago con la desaparición progresiva de las islas de lava endurecida. El día 2 de octubre pequeñas fuentes de lava prosiguieron activas en los márgenes sur, oeste y centro del cráter Halema’uma’u. La tasa de emisión de estas fuentes de lava fue menor comparado con los días previos; estas formaron olas y ondulaciones en la superficie del lago. Estas ondulaciones crearon resplandores por el movimiento en forma de oleaje del lago de lava, el cual creció 4 metros llegando a los 24 km de profundidad. Las emisiones de dióxido de azufre alcanzaron las 20.000 toneladas diarias y los seísmos volcano-tectónicos continuaron a niveles estables. El 5 de octubre la actividad efusiva continuó con fuentes de lava que llegaron hasta los 50-60 metros de altura. En los últimos días la gruesa capa de lava derretida de 27 km de profundidad se acumuló formando un lago en la base del cráter cubriendo los respiraderos y dando lugar a tenues fuentes de lava. Las emisiones de dióxido de azufre descendieron hasta las 12.00 toneladas, así como el nivel de alerta volcánico el cual se redujo a naranja por parte del HVO. A día 6 de octubre la actividad efusiva se centralizó en la fisura oeste por donde las salpicaduras de lava empezaron a construir un cono de salpicaduras (spatter cone) en forma de herradura alrededor del respiradero. Fuentes de lava débiles en la fisura central del lago de lava continuaron activas hacia el margen sur del cráter. Las emisiones de dióxido de azufre se encontraban entorno a las 7.000 toneladas diarias. El 7 de octubre el HVO bajó el nivel de alerta volcánico y código de olor de aviación a naranja teniendo en cuenta la naturaleza de la baja peligrosidad de la erupción en curso. Fuentes de lava de 49 metros de altura procedentes del cono de salpicaduras al oeste del cráter fueron la actividad más destacable el 11 de octubre, ya que las fisuras en el centro y margen sur del lago de lava cesaron un par de días antes. El sector oeste del lago de lava creció hasta un metro comparado con el resto del lago con un incremento total de 37 metros.